volver
Si los colaboradores están cambiando ¿por qué nuestra cultura organizacional no?

Si los colaboradores están cambiando ¿por qué nuestra cultura organizacional no?

Existen actitudes tóxicas que el mundo laboral normalizó por años. Los talentos de hoy las están replanteando.

A lo largo de la historia, han existido momentos que han reconfigurado el mundo laboral. El ingreso de las mujeres a la fuerza de trabajo o la revolución tecnológica por la llegada de Internet son solo unos ejemplos de ello. El 2020 trajo uno de esos hitos históricos. La crisis global – pandemia, recesión económica, inestabilidad política y todo lo demás – produjo una grieta profunda en el valor que tenía el trabajo sobre la vida y el desarrollo personal. 

El origen de esta ruptura, además de los factores externos, fue una serie de comportamientos tóxicos que se vinieron normalizando en el ambiente de trabajo. Un estudio de la revista MIT Sloan Management Review, evidenció como la ‘cultura tóxica’ dentro de las organizaciones está motivando la renuncia de millones de colaboradores en el mundo.

¿En qué momento una organización llega a tener una cultura tóxica? Por años, colaboradores y organizaciones, normalizamos ciertas creencias erróneas sobre el trabajo. Confundimos desempeño laboral con mantenernos trabajando horarios infinitos, sacrificamos momentos familiares o de bienestar, bajo la idea del “profesional comprometido” o pasamos por alto la falta de inclusión en nuestros equipos. Actitudes que, en algunos casos, fueron escalando hasta dañar el ambiente laboral.

Sin embargo, se ha detectado un cambio generacional sobre estas creencias, indica Adam Grantt, psicólogo organizacional. Una transformación que se agudizó con la pandemia pues muchas personas “experimentaron nuevas formas de flexibilidad y el sabor de esa libertad los dejó hambrientos de más”, señala.

Esta nueva emoción ha permitido que los talentos busquen el cambio de actitudes tóxicas en el trabajo. Como gestores es momento de identificarlas para trabajar en ellas.

“Todos debemos estar conectados 24/7 con disponibilidad constante para los jefes.”

O también nos puede sonar la frase: “el primero en llegar y el último en salir”. La nueva manera de entender la flexibilidad y el respeto al colaborador está trayendo abajo esta creencia. El reporte de MIT, señaló que la falta de respeto hacia horarios, cultura, espacio personal y más, es el principal indicador de una cultura tóxica.

 “Somos resilientes y trabajamos bajo estrés”

Si antes se veía como una ‘fortaleza’ que los equipos trabajen bajo constantes momentos de presión o estrés, hoy los colaboradores priorizan su bienestar. Ante altas tasas de burnout, la pandemia replanteó el equilibrio entre la salud y el trabajo, mostrando el vínculo entre un ambiente tóxico o en el que se “explota” el talento y la probabilidad de sufrir enfermedades.

“Lealtad con la organización en todo momento”

Como señala el reporte de MIT, los valores y posturas sociales que tengan las organizaciones hoy importan más que nunca. Muchos colaboradores tienen principios claros y buscan que las compañías también mantienen una integridad, especialmente frente a temas de abuso, equidad y justicia. Cualquier conducta “rara”, de “trampa”, “deshonesta” o que falte a la ética se considera perjudicial.

“El equipo puede manejar tareas diarias, reportes, deadlines constantes y mucho más”

Diversos estudios ya han demostrado la relación entre la sobrecarga laboral y el burnout. Grantt señala que el primer paso para combatirlo es reducir las demandas sobre los talentos.  Dejar de darles tareas estresantes o esperar que resuelvan más de un trabajo a la vez, pues los coloca en un modo de supervivencia constante. El multitasking puede ser efectivo, pero si administra correctamente tomando en cuenta la prioridad de las tareas y llegando a acuerdos que beneficien a la organización, pero mantengan el bienestar de los colaboradores.

“Hay un derecho de piso que pagar”

Un ambiente abusivo es un evidente rasgo de una cultura tóxica y las nuevas generaciones, especialmente millennials y centennials, no están dispuestas a tolerarlo. Si en algún momento se pensó que las jerarquías justificaban actitudes prepotentes con sus subordinados o si se necesitaba soportar distintas exigencias para crecer en la organización; hoy los colaboradores son más que consientes del valor de sus talentos y de modos de aprendizaje saludables. Un ambiente de cooperación y liderazgo positivo impulsa su compromiso.

Por mucho tiempo, estas actitudes nos fueron difíciles de identificar. Ya sea porque que el impacto que tenían sobre los colaboradores no era tan evidente o no se contaban con la metodología para registrarlas, dejamos que fueran normalizándose. La pandemia ha sacudido estas creencias y ya contamos con nuevas herramientas para gestionarlas.

Las plataformas tecnológicas nos han mostrado que podemos alinear objetivos y ser eficientes sin sobrecargarnos. También han evidenciado que, si buscamos impulsar el compromiso y desempeño laboral, deberemos medir y gestionar cómo está evolucionando la experiencia del colaborador. Comencemos a crear un mundo en el que trabajar bien sea posible.

Katheryn Leonardo Pérez 02, Mayo del 2022
Share

Recomendados

Mantente informado y conviértete en un Üman ¡Suscríbete aquí!